Para eso, si me dejo utilizar!

En estos días de ajetreo, hemos tenido mucho trabajo, me colocan, me quitan, me vuelven a colocar, tratan de emparejarme y al final, allí quedo, ubicada en el lugar para iniciar el ritual del 1er plato en la mesa. El comensal me toma dulcemente y con ansias de probar, usa su boca indomable para probar lo que contengo dentro de mí, sumisamente le permito disfrutar de mis líquidos bien aromatizados para que su experiencia sea disfrutada y vuelva a repetir una y otra vez la misma maroma. Me siento plena, mi función está cumplida. Aunque me vista de diferentes maneras, con apariencias de lo que caprichosamente me quieran hacer aparentar, siempre al final logró lo que quiero, complacer y saciar todos sus caprichos y enaltecer sus sentidos. Quedo extasiada y cansada, y quien me usa queda satisfecho y complacido.

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