15 de set. de 2007

!Bala fría, para matar el hambre!

Y… después de la rumba, nadie se salva de irse a comer una “bala fría”, ardua competencia entre las arepas y los perros, ¿quien no se ha ido a comer un “perro caliente”, después de una fiesta donde además hubo los altares de las langostas y el caviar?. Los venezolanos tenemos por costumbre, previo al retorno de nuestros hogares, cuando la fiesta ó rumba estuvo atiborrada de whiskyes de etiquetas encumbradas, pasarnos por un perrero, conocido de la zona a comernos uno de esos “asquerositos” para amortizar. Nuevas versiones van apareciendo en la oferta del mercado callejero, hasta con carne “esmechada” aderezado con las más sofisticadas mezclas de salsas y el remate de queso rayado. Venezuela se distingue, y se los digo yo, de tener una de las mejores versiones de los conocidos mundialmente Hot Dogs. Traspasando las fronteras del protocolo y la etiqueta, para llenarnos de salsas y llegar perfumados a salsa de tomate con sus mil combinaciones, imposible de esconder el aroma a comida de acera.
Publicar un comentario