30 de set. de 2007

La Gula, no es pecado!

Disfrutar de sabores que están elaborados con esfuerzo, cariño y cuido, de ofrendas para que la gente se sienta feliz, es para mí, la mejor recompensa del trabajo, pasar una semana de entregas laboriosas y dejar de disfrutar lo que la vida nos ofrece, es un pecado. Comer sin sentirme culpable es mi mejor recompensa, y hoy de verdad me regocije de ser una simple mortal de sentirme sin remordimientos y además ser gourmet. Esta vez, hasta agotar mis ansias me comí el terrine de mis amigas, relleno de tapenade de aceitunas, en dos capas blanquísimas de queso fresco, aderezado con ajonjolí, acompañada de frescas compañías, sin grandes ofertas que no sean la de una sonrisa en los labios, de disfrutar de buenas y sinceras amistades y exquitos sabores, un tributo a los sentidos y el arte de saber vivir!.
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