El suave aroma de un té… fue el momento final.

febrero 22, 2011


No tenía nada de esto programado, desde el mismísimo día que te vi por primera vez juré a mi misma no volverte a ver.
Y vino la despedida, no estaba escrita, no estaba organizada, pedí un café me ofreciste un té, siempre me gustó, después de todo me hacías viajar con el reto de descubrir aromas, de sentir la taza con un calor de amor de afectividad, de cariños inventados de acuerdo a la ocasión, poco convencional, y como siempre me entregué una y otra vez, una y otra vez me volví a entregar, sabía que no habían ofertas, solo la deliciosa experiencia de probar.

Lo que no sabía, que aquel calor, como te lo comenté, fuera el capítulo final. Me levanté, con un adiós muy precipitado, como aquél libro, supuestamente bien escrito, pero sin capitulo final, así me levanté, me   fui y no regresé. Ni un adiós, ni un hasta luego, ni un ¡déjame explicar!, me fui, solo con el recuerdo de mis manos tibias por la taza, el olor a malojillo, y la triste experiencia de un té que no llegó a su final. Hoy a media tarde, como siempre lo suelo hacer, me preparé, sola en mis espacios llenos de historias, de amores, de sabores una taza de te, como lo hago siempre, usando en Mug que me regaló una amiga muy querida con la estampa del Cirque du Soleil de la obra Corteo, “cortejo” en italiano, y me puse a pensar que en realidad todo coincide con esta obra teatral, en donde después de todo su historia habla de la ilusión que se burla de la realidad.

Pero seguiré todas las tardes, preparándome un té, por ahora es de ti que me acordará, pero segura que todo esto se me pasará ¿y pasado mañana a quien mis papilas evocará?, Solo rindo homenaje a mi fiel sentido gustativo que entre tes, infusiones, hierbas aromáticas, siempre los sabré disfrutar, y tu mi querido amigo, dentro de mi circulo de sabores, hoy todavía me pregunto, ¿en que parte estarás?
El suave aroma de un té… fue el momento final.

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