Codornices en Pétalos de rosas




Tita, el personaje apasionado de uno de esos libros que atesoro, “Como agua para Chocolate” de Laura Esquivel, recibe entre sus penas y despecho de Pedro, su amor imposible, un ramo de rosas rojas, como reconocimiento a tan suculenta receta “Codornices en Pétalos de Rosas”.
Tal es la pasión que entre los comensales desata este plato, que despierta fantasías sexuales, huidas y complicidades que solo los amantes logran entender.
Las rosas llenas de sangre, lavadas previamente, fueron usadas para la salsa que bañaría a las inocentes codornices que con amor ella cuidaba, a tal punto que me imagino un tatuaje de una de ellas en su piel.

 Ingredientes:
12 rosas, preferiblemente rojas
12 castañas
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de fécula de maíz
2 gotas de esencia de rosas
2 cucharadas de anís
2 cucharadas de miel
2 ajos
6 codornices
1 Pithaya

De acuerdo a la receta, Tita despluma las codornices en seco, porque según las costumbres ancestrales, el sumergirlas en agua hirviendo altera el sabor de la carne.
Sacarle las vísceras, y ponerlas a freír en una olla de barro, con mantequilla, pimienta y sal.
Es recomendable, amarrarles las patitas para queden en forma graciosa, así lo recomienda la original receta del libro.


La Afrodisíaca receta de la salsa:
Sacar los pétalos de rosas y molerlas junto al anís.
Aparte se ponen a dorar las castañas, en una plancha, comal o budare, dependiendo del país, se pelan y se cuecen en agua, para luego hacer un puré.
Aparte se pican los ajos finamente y se doran en mantequilla, cuando están acitronados, se unen al puré de castañas, se le agrega la miel, la pulpa de la Pithaya molida, los pétalos de rosas que previamente fueron molidos y sal al gusto. En caso de quererse mas espesa, se le agrega la fécula de maíz.
Una vez mezclados estos ingredientes, se deben tamizar, y solo dos gotas de esencia de rosas es suficiente para perfumar.
Como servir:
Se sumergen solamente, de acuerdo al texto, diez minutos en dicha salsa, para que se impregnen de sabor, luego se ponen cada codorniz en su plato, bañado en la salsa, adornado con los pétalos de rosa.
Por lo que describe Laura, en este libro, el olor a rosas puede viajar hasta muy lejos, atrayendo aquellos amores, que alguna vez te miraron a los ojos y se quedaron con el deseo, como en el caso de Gertrudís y el hombre aquél, villista, que se la llevó desnuda, galopando en su caballo.

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