Porque cuando se prueba, experiencias quedan y eso es de la vida la razón.




¿Si no sabes porque escribes?. No, ya no valen 5.000.000 de Twitters, ni que seas mi amigo, te sigo y me sigues, ¿de que vale eso?, ¿sabes como sentarte en una mesa?, menos dar las gracias, no importa como te vistas, ya no me impresionas, para hablar de sabores, de cocina y cultura no bastan los copy – paste, el mercantilismo de lo que se dice “Gourmet” se ha vuelto en mi país una definición mal interpretada, mercantilista que perdió su nobleza!, ya vendrán tiempos mejores, mientras tanto, solo esperaré, a que todo eso que se ha hecho, de los que muchos no han visto la importancia cultural, sino la factura para pagar su teléfono, estarán entre tanto inventado, ferias, degustaciones y circos, que alimenten equivocadamente a la gente que de verdad quiere saber.
Mis manos, mi mente y mi espíritu, alguna vez quiso hacer muchas cosas, y las hice, otras muchas no, ideas rondan en mi cabeza, pero por ahora solo me limitaré a escribir de lo que pruebo, no para esperar apruebo, sino por las ganas de escribir, y como nada me compromete, prometo que diré de lo bueno y de lo malo, sin ningún otro interés que solo sepan lo que siento.
Solo un recomendación voy a dar, no creas ni lo que yo escribo, quizás con sobre dosis de vino, ni mucho menos lo de los demás, te recomiendo que vayas por el mundo, sin escrúpulos, ni remilgos, con tus manos manchadas de vida y de muerte a probar de cuanta cosa se te pone enfrente, exceptuando, en mi caso por motivos de religión y salud, no probar carne humana, muy dura, y  que además cargarás con sus penas, el del cuerpo digo yo, no la del corazón, porque cuando se prueba, experiencias quedan y eso es de la vida la razón.

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