¿Cuanto cuesta un bloguero?



En Venezuela, es uno de los pocos países en donde los empresarios, marcas, productos y afines no invierten en publicidad en los blogs.
Llevo siete años posteando, recorriendo el país, apoyando emprendedores, produciendo eventos, dando a conocer nuevas propuestas, apoyando cocineros y difundiendo sobre actividades que los demás llevan a cabo, con una aptitud totalmente incondicional.
Cada vez que uno va a postear algo invierte con muy buena disposición parte de su tiempo: primero ir al evento al que te invitaron, los cuales a veces para asistir debes organizar tu agenda (todos trabajamos), salir con bastante tiempo de antelación por el tema del tráfico en nuestra ciudad, por supuesto que te has puesto ropa adecuada, la que a veces no te das abasto de no repetir porque no tienes una marca de ropa que te patrocine para asistir a los muchos eventos que vas semanalmente, estar en el evento, que a veces son muy buenos y otros muy malos, es una ruleta a la que juegas, pero te arriesgas, luego viene la parte del post, hay que bajar las fotos, darle un cariño, escribir al respecto para que todos queden felices, transformándose la realidad en una situación tediosa, porque si no ven que no has escrito, quienes te invitaron te llaman a presionarte.
Lo haces porque te gusta, es un tema apasionante, puede ser como en este caso de gastronomía, en otros moda, tecnología, economía, ect. Sin embargo, particularmente aquí, y lo digo porque lo vivo, los de gastronomía, aparte de disfrutar de buenos momentos, somos de los blogueros en donde no invierten ni medio en publicidad, siendo inclusive los más visitados, así lo confirman las estadísticas. Todavía no entiendo porque hacen caso omiso del potencial que tienen estos los blogs, quienes hemos llevado a cabo una interesante labor de difundir nuestra gastronomía, y más aún cuando en Venezuela, los medios de comunicación son cada vez más reducidos.
Para los que no saben cuántas horas se invierten en cada post, se los pongo facilito: Una hora para vestirte e ir al evento, entre dos y tres horas presentes en el mismo, dos bajando fotos, una escribiendo, en total un aproximado de siete horas, una jornada de trabajo. ¿Quién te paga eso? Nadie, ¿Cuánto cuesta un post? Nada.  Simplemente no es rentable, si para los otros, los que invitan.
Para quien escribe, su modo de vida te obliga a inventar actividades relacionadas con el género. Y a veces;  ese otro tema que también vale la pena escribir mi reflexión; más es el trabajo que lo que genera. Parece que en Venezuela, aunque nos guste la gastronomía, el debido respeto a los blogueros no está instituido todavía, nos ven como unos desocupados glotones. Muy lejos de la realidad, por cierto.
Yo seguiré escribiendo del tema, cada día con más seriedad que antes, pero no quiero dejar pasar esta reflexión, para todos aquellos que saben que la presencia de un bloguero, actualmente, y si no lo saben que lo aprendan, son unos de los canales de difusión más importante.

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