19 jun. 2013

Un rato de Bon Vivant en Panamá



Materia pendiente desde hace un par de años, así pasa el tiempo. Desde mi primera visita a estas tierras de Panamá, varios e-mails fueron y vinieron para concertar la tan esperada cita. Nunca sucedió, al final yo no tenía muy alineados mis tiempos. En esta oportunidad, sin aviso nos acercamos al local, negocio o espacio gourmet que tiene en estos momentos Oriol Serra, llamado Bon Vivant,  quien estuvo por un tiempo en Venezuela, con quien compartimos experiencias culinarias, como aquella extinta Sociedad del Tapeo, en donde se logró reunir en un mismo espacio a cocineros, comunicadores, sommeliers, fotógrafos, todos juntos en una gran cofradía con la mejor intensión de fortalecer la movida gastronómica e intercambiar experiencia , no existía facebook, ni twitter, nos resumíamos a unos pocos blogueros que compartíamos en los post las experiencias de individuales y nos fuimos descubriendo unos a otros, buenos tiempos aquellos, comenzamos a mirarnos las caras y crear lazos de amistad, que con el tiempo, por diversas circunstancias unos se han estrechados y otros desechos “Ces´t la vie”.



En estos días fui sin planificar a conocer su acogedor lugar Bon Vivant, en la calle 64, San Francisco  de la ciudad de Panamá. Un lugar con pocas mesas, muchos vinos y suculencias, agregando la atención personalizada de Oriol.
Nos tomamos una botella de vino Viñedos Elias Mora, un tempranillo a la temperatura adecuada, muy amigable para el calor del momento, además dos bandejas de degustación, una de quesos variados, al que grave error, no me di la menor tarea de averiguar de donde eran, y otra de fiambres, el cual hice lo mismo, mi única observación es que las raciones de los variados quesos y fiambres son demasiados chicos. He de suponer que deben ser productos muy caros.



El rato en familia estaba muy sabroso y más que investigar, estaba disfrutando el momento de la compañía con mis allegados. Eso sí, no es como en Venezuela, los obsequios por la casa no existen o pasaron de moda. Pero la verdad sea dicha, tampoco estaba pendiente de eso.
Bon Vivant se ha ido abriendo un espacio en la gente de Panamá, queda en una casa muy bien ambientada y si de precios se trata, como soy venezolana, es un tema del cual prefiero no hablar, para los panameños es un restaurante de alto target y familiar.

Eso sí, no es como en Venezuela, los obsequios por la casa no existen o pasaron de moda. Pero no importa, no fue a buscar eso, fui a conocer el sitio y debo decir que es muy acogedor y tiene muy buenos productos, con eso es suficiente.

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