¿Está de moda? ¡ No voy !

enero 29, 2014

El rumor voz a voz sobre el prestigio de un Restaurante es, o una bendición o una maldición, hablar bien de un lugar lo memorizan tres personas,  y  si hablas mal, lo memorizan ocho, estadísticas comprobados en el mundo del mercadeo, haciendo de este rumor el rumbo del negocio, o sobrevive o muere.

Como no soy capaz de arruinar a nadie, menos ser asesina de algún negocio que es el sustento de mucha gente, no diré el nombre de a quien le debo una terrible intoxicación. Lo que haré es aportar  algunas recomendaciones que se deben de tomar en cuenta.

La asepsia e higiene en un restaurante es un punto, no solo importante, es indispensable, la salud de su comensal es sagrada, que su cocina esté tan limpia que cualquiera pueda verla y no llevarse la sorpresa de ver zapatos deportivos encima de los enseres de la cocina, no solo es falta de profesionalismo, es legalmente por los reglamentos de sanidad un lugar que no cumpla las mínimas normas legales.

La atención hacia su clientela es uno de los factores más importantes, quizás su plato no quedó estelar, sin embargo la buena atención sobre pasa muchas veces este fallo. Cada cliente es importante y como tal se le debe respeto y mucha consideración.

Si se puso de moda el sitio, y esta ávido de surfear la ola, prepárese para ese momento, no deje que la sobre demanda sacrifique la calidad del sitio.  Un mal comentario es repetido ocho veces aproximadamente y la recordación es de un 90%, una buena recomendación será repetida tres veces, así que vaya sacando cuenta lo que significa ganarse una buena o mala reputación.

El lugar no tiene que ser necesariamente lujoso, a veces nos sentimos mejor en lugares más sencillos, acogedores, sin grandes pretensiones, siempre y cuando se cumplan las mínimas normas de la buena convivencia entre comida, comensal y el equipo que tiene la responsabilidad de servirle a uno, al fin y al cabo eso es lo que se busca. Buena atención y sabrosa cocina.

Su equipo de trabajo deberá estar suficientemente entrenado para cuidar ciertos detalles, como la manera de poner los platos y cubiertos, el estado de limpieza, la ropa del mesonera o quien esté a cargo de la atención de la clientela.
Reconozco, que después de haber escrito este post, reflexionando un poco, jamás debí entrar a ese sitio al que por aprovechar sus quince minutos de fama, llevo más de una semana con  malestares gracias a una intoxicación.


Lo único que me queda de todo esto es ¿Está de moda? ¡No voy! 

Tres fotos de momentos que recomiendo evitar en su grande o pequeño restaurante:


¡Con las manos limpias por favor!


¡Una mesa a la vez por favor! 


¡Flambeado Chic! 

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