5 jul. 2014

Agustín Lara comía Torrijas en Madrid


Durante el vuelo Pty-Ccs

Las despedidas nunca son alegres, dejan un vacío que solo el tiempo logra llenar con recuerdos… los buenos recuerdos, que antes de ocupar tus pensamientos son antecedidos por una serie de acontecimientos que logran aderezar ese preciado momento del hasta luego, evitando decir adiós.
Un libro siempre es excelente compañía para leer en la interminable espera antes de abordar el avión,  te obligan abandonar tu realidad para entrar en las que te regalan los sueños de las líneas.


Melodrama novelado de la vida de Agustín Lara 

En esta oportunidad la vida de los amores del maestro Agustín Lara llenaron durante horas mi mente, llevándome a viajar al pasado que no viví, a evocar a mi madre, mi padre y toda una generación que se amó con sus canciones.
Cada vez que leo un libro extraigo muchas referencias que me llenan la imaginación, no puedo evitar hacer un alto cuando por alguna razón escriben sobre comida y bebidas, son códigos que hablan de un estilo de vida.
Mucha gente no sabes, yo tampoco lo sabía, que muchas canciones que Agustín Lara escribió fueron para un amor oculto, Rosa María Callejas, artista granadina, casada, quien luego de la insistencia del compositor llegó a involucrarse con él.
El hilo conductor de esta relación no solo fue la bohemias de los artistas,  las presentaciones que l hicieron juntos, también las famosas Torrijas madrileñas de quien el maestro era un adepto,  y que solo en una panadería contigua al famoso Teatro Fuencarral las elaboraban durante todo el año, no solo en las fiestas de Semana Santa como se acostumbra en España, el pianista a diario pasaba a comerse las torrejas.


Fotografía del blog viajerosblog.com

Del blog Viajeros dejo la historia y receta de las divinas torrijas en el link Torrijas