Mi copa está rebosada!

Mi encuentro contigo fue una experiencia que me llevó a pasearme por todas mis historias, inevitablemente comparando estructura, sabores, olores y aquella sensación que me haría viajar hacia otros mundos, olvidando mi presente y embelleciendo mi entorno. Rebozaste mis expectativas, dejándome con las ansias de volver a embriagarme de ti, de permitir sublimar mis sentidos, de entregar las ausencias que nos ahogan a diario, saboreando lo líquidos que untan nuestras pieles, lenguas disfrutando de los sabores naturales que llevan su perfecto tiempo en reserva, para luego ser apreciado, es así como la madurez te hace entrega de la experiencia, llena de sabor y generosidad para el más intenso y sublime disfrute. ¡Que buen vino! estuvo en bodega el tiempo prudencial solo esperando por mí.

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