Si la web 2.0 fuera comida, sería…

Esto me lo envío mi querido amigo Roger Michelena, no puedo dejar de copiarlo me parece excelente:

9/02/2009, BENITO CASTRO

Pensando, pensando, se me ocurrió el paralelismo de, qué ocurriría si la web 2.0 fuera comida, ¿qué sería en sus diferentes herramientas? Y, por ejemplo, pienso que el microblogging sería el fast food; las redes sociales, la llamada comida de diseño; y los blogs, la comida de siempre, la casera.

Aunque sean definiciones que entran por el estómago, no tiene ( y me adelanto a los más suspicaces ) ninguna intencionalidad respecto a qué es mejor o peor. Me explico. Si digo que el microblogging es el fast food de la 2.0, no quiero indicar que esté mal. La comida de elaboración rápida puede ser una buena ensalada o una pieza de fruta sabrosa o incluso un buen sandwich nutritivo… Vamos que no tiene que ser una hamburguesa con patatas y ketchup, que a veces incluso apetece comer.

Y si digo que las redes sociales son la comida llamada de diseño, me refiero a cosas un tanto sofisticadas que muestran los elementos normales de cualquier plato ( tomates, pescado o arroz ) de una manera sugerente, estéticamente atractiva… La comida de diseño es, además, un intento de estimular el goce de los sentidos, más allá del gusto. Es también como el motivo en torno al cual se generan grupos que plantean iniciativas… Es todo pequeño, pero variado.

Los blogs, para mi como digo, representan la comida de siempre: el potaje, una tortilla de patata; o por qué no, un buen arroz con bogavante o una paella… Aquí tenemos la madre de todas las comidas, el lugar de donde parte todo, donde los cocineros ( más o menos avanzados ) tienen que ir para beber de las fuentes. Es lo que siempre está ahí, y a lo que recurres porque forma parte de tu esencia, algo que echas en falta cuando estás fuera de tu país o cuando no le prestas mucha atención…

Y bueno: yo personalmente soy de las tres aficiones: la vida ajetreada me lleva a la comida rápida, que busco sea lo más nutritiva posible; la inclinación un tanto hedonista me anima a introducirme en los templos de la nueva gastronomía que sorprenden y estimulan; pero todo sin abandonar aquello en lo que me he criado y que me hace saltar dos lagrimones como ese cocido con sus garbancitos, su trocito de carne, sus verduritas…

Extraído del siguiente blog: http://www.eventoblog.com

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