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Hemingway y Dalí en una mesa sobre la teoría del Salmón.

Ernest Hemingway, gran bebedor de vinos y el creador, o al menos padrino del legendario Mojito de la Bodeguita del Medio en Cuba, fue un experto en la pesca de Salmones, siendo un hábil creador de artilugios y técnicas en creaciones de cucharas de doble anzuelo las cuales usaba para pescar, iniciando su faena a muy tempranas horas de la mañana, decía que: “que la hora clave en la que todo es posible, es cuando las tinieblas de la noche desaparecen por completo, faltando solo unos segundos para que aparezca el sol”. Aseguraba Papá, como solían decirle, "es el instante mágico en el cual los grandes machos salen a comer".

Entre sus historias, Hemingway afirmaba que el Salmón es monógamo, y que su memoria se remonta hasta el Pleistoceno, teorizando e inventando que para ese entonces Inglaterra estaba sumergida bajo las aguas del mar, pero una serie de movimientos tectónicos hizo que se retiraran las aguas y que Inglaterra se uniera con el continente por la parte donde esta el Mar del Norte.

De esta manera, el Támesis se unió al Rin, como tributario, y las aguas de ese gran río fluyeron mansamente hasta el Océano Ártico, luego de esa estupenda fabula, aseguraba que todo retornó a como está ahora, eso quedó en la memoria de los salmones que viajan por esa ruta ancestral , para ir a desovar a las costas del Rin, haciendo una ruta imaginaria, que ya no existe pero los peces imaginan.

Salvador Dalí, que alguna vez oyó contar a Hemingway tal historia en una mesa presidida por Gertrude Stein, escritora y poetisa estadounidense, en el Hotel Ritz de París, desmintió tal historia para versionar la propia, en donde aseguró que los salmones en realidad habían venido a la Tierra desde Marte, planetas que al principio estaban unidos por dos huevos fritos. Por los canales del planeta rojo, los salmones nadaban para cruzar los mares terráqueos y subían después por los ríos como el Rin y el Volga para que los pescaran los Vikingos.

Luego de tres botellas de Cognac, bajo los influjos de este noble pero desinhibidor licor, ambos se levantaron y le pidieron a Robert, chef del Ritz que les permitiera inventar en la cocina del prestigioso hotel su versión del suculento plato, ambos, ebrios y efusivos invadieron la cocina a quienes tuvieron que convencerles que desalojaran la cocina y el reconocido y apreciado Chef pidió que dejaran en sus manos la preparación de una receta que Hemingway no hubiese probado nunca, situación difícil por la fama del escritor de haber probado al menos mil doscientas formas de comerlo.

Con una apuesta de 200 dollares de entre guerras, mucho dinero para esa etapa de la historia, Gertrude Stein, logró que el Chef se dedicara a elaborar el esperado plato.

La efusividad y alegría de los dos disparatados integrantes de aquella “generación perdida” cuando recibieron el plato, levantaron al cocinero en hombros, saliendo a la calle, cantando La Marsellesa, lo que ocasionó ser apresados, quienes con la habilidad de los creativos lograron salir al invitar al comisario, quien era un bon vivant a compartir con ellos tal maravilla acompañado de su esposa, una desbordante italiana llamada Annalisa, la comparsa se había regresando al Hotel Ritz para destapar con dicho plato un Pomerol cosecha 1927.

Allí nace, una de las más famosas recetas del hotel bautizado como Spaghetti Annalisa.

Para ver la receta sigue este linck Receta de Spaghetti Annalisa

Nota: Los textos e información, fueron extraídos del libro Elogio a la berenjena de Abel González, bajo interpretación libre.

Hemingway y Dalí en una mesa sobre la teoría del Salmón. Hemingway y Dalí en una mesa sobre la teoría del Salmón. Reviewed by Marta Elena on octubre 04, 2010 Rating: 5

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